Bueno, pues todo empezo con que no pudimos ni dormir, Germán logró desvelarnos los suficiente como para que no tuvieramos chance de descansar antes de partir al aeropuerto, a donde otra vez, sería el chofis oficial, Rorri, quien nos llevaría, acompañado de la pequeña “saltamontes come ramos”.
Los vuelos, ni los sentimos, ibamos más dormidos que nada, con decirles que tuve que despertar a Talia después del aterrizaje en Houston. Ya para Boston hubo niños inquietos que no nos dejaron descansar tanto (ya empezaron los achaques de pareja jajajaja… pero ¡queremos los nuestros!).
Llegamos a la ciudad y Talia quedó fascinada con los edificios de ladrillo rojo, empezamos a hacer lo que hemos hecho todos los días… jajajaja creyeron ¿que daría detalles? Me refiero, a que desde ese día y hasta ahora, hemos caminado toda la ciudad, ya casi no queda rincón sin que lo hayamos visitado, hasta ampollas nos salieron…
Al día siguiente, nos divertimos como enanos en el Acuario de Nueva Inglaterra y después visitamos North Boston o mejor conocido como la “Pequeña Italia” donde nos tomamos una cervecita a su salud y tomamos camino de regreso… ahí unas fotitos y mañana continuamos con los siguientes días… (hay que hacer la tarea).
(Las fotos serán subidas el día de mañana!)


