Después de tanto planearlo y esparlo, parece que fue un segundo, todo gracias a ustedes, a quienes, estando o no presentes durante la fiesta, nos hicieron sentir queridos y apoyados. Días previos al evento, pasó lo inimaginable, vivimos momentos de mucho estrés, más allá del que pudieramos imaginar y es que por más que te cuenten, nunca sabrás lo que es el día previo a tu boda, sino hasta que no lo vives.
Pero llegó el día, no había marcha atrás, aquello que nos preocupaba más ya se había resuelto, todo pintaba para que fuera el mejor de nuestro días y así fue…
Cada uno de los momentos vividos quedará grabado en nuestros corazones para siempre y sería muy pretencioso de nuestra parte querer describirlos todos en este blog, pero no nos queda más que agradecerles por su presencia en el día más importante de nuestras vidas…
Resultaría imposible agradecerles a cada uno de ustedes en persona pero hay a quienes no podemos omitir…
Mari y Fidel o mejor dicho mamá y papá gracias por todos su apoyo, cuando sentíamos que nos doblabamos nunca faltó una palabra de aliento, cada detalle puesto de su parte fue lo que hizo de este día inolvidable, sin ustedes, no hubiese sido posible…
Lupita o mejor dicho mamá, tu compañía y apoyo resultan invaluables, sabemos que dos bodas es algo complicado de llevar, pero tú estuviste ahí, hasta en los momentos en que yo (Talia) estuve más insoportable…
Oso (papá) gracias por haberme acompañado, yo sé que la distancia física ha quedado relegada, que el cariño que nos tenemos es más fuerte, incluso, que nosotros mismos y afortunadamente pocos días antes logramos darnos cuenta, te prometo (bueno prometemos, que Bo está junto), que de ahora en adelante trabajaremos para solventarlo…
Rafa, cuando pensé que no llegarías a la fiesta, me dí cuenta de cuán importante eres para mí, gracias por regalarme lo mejor que pude recibir, bailar contigo el día de mi boda fue de los momentos más felices del día y si no me crees pregúntale a Bo cuanto insistí en ello…
Mau, gracias, porque después de haber hecho corajes (Bo y yo los hicimos, no hay que mentir jejeje) por que tu boda fuera tan cercana a la nuestra, logras hacer que este mes, no solo fuera un mes de bodas, sino mágico, con cada detalle lograste resaltar mi día, acompañandome en el pasillo hasta el altar sí, pero también antes de ello, viajando hasta de madrugada para llegar, trayendome a mi hermano Rafa e inclusive (quien lo diría) vistiendo a tu hermana mayor…
Rorri, el señor asistente del wedding planner (y pajecito), tu empeño, compañía, entusiasmo y el cariño que le pusiste a cada detalle para lograr que la boda fuera perfecta, tu preocupación por cada instante en que nos veías caer, por levantarnos el ánimo, por buscar las palabras de consuelo y hasta las que hiceron reir, por debatir sobre el vestido y pelear tanto sobre las mesas (para que al final valiera gorro), tu energía e hiperactividad, todo ello en conjuto y más, lograron hacer de una serie de eventos extraños una gran boda… te amamos.
Covi, la voladora de Papantla, ¡lograste atrapar el ramo con un salto mejor que el de Platas! Pero no solo eso, hiciste que cada momento previo a la boda se llenara de magia, tu conteo mal realizado, tus detalles, ahí estuvieron las cajitas, los manteles y otros muchos detalles, que si no fuese por tí, no hubieran estado y la boda habría sido distitina…
Adelita, aunque no hayas podido estar presente, tu cariño se sintió en cada instante y todos apreciaron tus caminos de mesa, por si no lo sabían fueron hechos por tí, por Covi y mamá con tanto cariño que hicieron de nuestras mesas, las más bonitas de todas. Pero sobre todo, gracias por cuidar a la abue, por tu paciencia, cariño y por haber renunciado a estar en la fiesta con tal de que todos estuvieramos tranquilos de que estaba en las mejores manos, en serio muchísimas gracias…
Germán… no manches, tu nervioso y yo también, correr con bocinas en la espalda tres días antes de tu boda, no tiene precio, pero menos tiene precio encontrar un primo como tú, que con tanto detalle y cariño no solo iluminó la noche y la lleno de música y magia, sino que hizo que nuestra vida juntos ¡empezara aun más movida!
Stéfano… ¿qué te puedo decir que no sepas ya? Mil gracias por cruzar oceanos, literalmente por estar con nosotros… prometemos (y a Mau también) que Talia quitará un par de lunares y ¡nos iremos a visitarlos!
A todos los demás, mil gracias….


