Resulta que hace ya 8 días que empezó el 2011 y en teoría este sería un post que escribiríamos entre Talia y yo, pero el tiempo va pasando y nada que mi mujercita me manda su parte, así que iré adelantándome, con la esperanza de que la vergüenza la carcoma y se digne a escribir algo…
Yo diría que este ha sido, afortunadamente, un año largo. ¿Por qué digo que un año largo? Digamos que porque fue la superposición de dos años, déjenme que les explique esto, que parece más enredado que entender la física cuántica, los universos paralelos, etc.
El 28 de Agosto pero del 2009, Talia y yo acordábamos casarnos un año después, dió la casualidad que se tratara de un año después pues el destino jugó que fuera así, en realidad dependería de en que fecha de Agosto (que no fuera 15 por la fiesta patronal de Aguascalientes) tuvieran lugar en el Templo de Nuestro Señor del Encino y fue exáctamente un año después de que nosotros acordáramos casarnos al año siguiente… así que este fue el segundo 0 del 1er día del 1er año en cuestión, el año que faltaba para casarnos.
Vino pues el decirle a nuestros padres, primos, tíos, amigos, agregados culturales y alguno que otro fenómeno de la naturaleza. También vinieron los preparativos y las tensiones, el nacimiento de algunas canas en mi sien, la gastritis y el reflujo, un poco de dolor de cuello y unos cuantos episodios de migraña, pero con todo lo que duro o difícil que pudiera parecer, me resultó realmente gratificante, entretenido y memorable, realmente lo disfruté.
Digamos que descubrí una faceta que no tenía contemplada en mí, la de wedding planner, y es que decidimos casarnos en Aguascalientes, motivos varios, el principal, nos resultaba muchísimo más barato casarnos aquí (sí estoy escribiendo desde Aguas), aunque varios de nuestros familiares y amigos nos tiraron de locos, creo que al final disfrutaron la aventura de excursionar a tierras hidrocálidas.
Con esta nueva faceta vinieron mis visitas para cotizar el peinado de la novia, las pruebas de maquillaje y hasta la búsqueda del lugar para que le realizaran el famosísimo masaje previo a la boda, alias “Velo de novia”, que al final, gracias a las tensiones de último momento, la cancelación de algunos invitados que habían confirmado su asistencia, hermanos que parecían no llegar y alguna que otra amiga que jugó la bromita de “no voy a llegar” (evito poner nombres para no agraviar a la interfecta), el velo de novia pasó al olvido y mi cuello parecía una roca.
También vinieron cosas agradables como las pruebas del menú, la búsqueda de los músicos, acordar los vinos que se servirían, organizar la pachanga y por su puesto, todos los trámites burocráticos, tanto gubernamentales como religiosos que exige un compromiso como el que inocentemente habíamos tomado aquel 28 de Agosto y que confirmábamos el 26 de Diciembre frente a nuestras familias.
Así fueron acercándose los años a empalmar… una segunda navidad juntos y el primer año nuevo que recibíamos los dos, comiendo las uvas a la vez (nunca he podido comer una uva por campanada), empezaba el 2010, el año en que habíamos decidido casarnos y ya ibamos a casi la mitad del año en regresiva para nuestra boda.
A correr para buscar al fotógrafo, que mi mamá y mi hermana hicieran los caminos de mesa, escoger los arreglos florales, las sombrillas, buscar los coches que nos llevarían a la iglesia de ahí al hotel donde se llevaría a cabo la boda civil y el banquete, en fin el tiempo seguía corriendo.
Mientras Talia continuaba con la especialidad y yo andaba metido en los rollos de la maestría, había que cumplir con ellos a la perfección sino queríamos que estos se convirtieran en un impedimento o al menos en un mal trago. Para marcar el inicio de los últimos tres meses del año, Sir Paul McCartney nos organizó un concierto
En realidad, cuando decía que el año fue largo, no precisamente quiere decir que así se sintiera, poco a poco el tiempo pareció correr más de prisa, los días se iban volando y cuando nos dimos cuenta ya era Junio, córrele a entregar invitiaciones, revisar la mesa de regalos, empezar a confirmar todo lo que ya habíamos apartado. Julio, empieza a pagar, ahora sí, a sentir la soga al cuello, organizando despedidas de soltero que resultaron en el reencuentro con compañeros de hace mucho tiempo, el último viaje de soltero, y la soga sigue apretando…
¿Y la luna de miel? ¡Es cierto, la luna de miel! No habíamos apartado nada en realidad, porque priorizamos el tiempo y el dinero en lo que realmente nos importaba, la boda, pero para estas fechas habíamos ya decidido que no sería una playa (como dermatóloga hay que cuidarse del sol), ambos queríamos conocer, viajar y explorar nuevos mundos y que a la vez no resultara tan caro, el destino, uno poco convencional Nueva Inglaterra y como centro de operaciones Boston. Listo, realizada la reservación un punto menos por el cual preocuparnos, ¡por ahora!
Agosto, ¡madre mía, ya llega el fin de año! 15 días antes del gran final, se casa Mau, el hermano pequeño de Talia, esa fecha sería el inició de la cuenta atrás en una forma más acelerada, a la semana siguiente sería nuestra sesión de fotos y mi primo Germán llegaría al departamento con las cosas que traería para montar la tornaboda. En el inter, Talia se recontraba con su papá, uno de los momentos por los cuales yo más había insistido y creo, uno de los mejores que le pudo haber dado la boda, es cierto, fue difícil y puede seguir siendolo un poco, pero no podía dejarse pasar de largo.
21 de Agosto, las fotos… y empieza la última semana, la tensión aumenta, córrele a terminar los pagos, a revisar los últimos detalles. Que si los dulces, que si el vino no llega, que las bebidas de trago largo las recogerá Rodrigo en el negocio de mi prima Laura, que la colitis hace sus estragos.
27 de Agosto, llamadas a nuestros celulares, “no voy a poder ir a tu boda”, “siempre si voy”, “que siempre no”… Que si cancelaron una habitación reservada en el hotel, que si nos la van a cargar a nosotros, que no que todo fue una falsa alarma… corre busca y paga la marimba sorpresa para Talia, ve a pagar los nieves de garrafa, lleva el vino que serviran en el coche de regreso de la iglesia al hotel. Que la camioneta de enfrente se frena de pronto y le doy un besito, que no paso nada, vamos rápido a recoger la foto que se pondrá en el banquete, ¿qué marco le ponemos? PUM!!! un ciclista metido por mi ventana, el individuo trató de ganarme cuando daba la vuelta, PUF!! no pasó de un buen susto. Vamos corre que hay que arreglarnos para el brindis de bienvenida de los invitados… pero que tus cuñados no han llegado, que tal vez no llegarán, que tu primo Germán aún no sale de la Ciudad de México. Que ya, ya están en camino todos pero el tráfico está de muerte… Inicia el cocktail de bienvenida, corre a terminar las tarjetas de agradecimiento para los que vinieron y para los que te dejaron plantado (no, no fueron recordatorios de progenitora, eran agradecimientos que jamás se entregaron). Cenemos algo, ¿cómo? ¿Que el cura no venía en el avión? ¿Y ahora quien nos casa? Bendita aeorlinia Mexicana que se le ocurrre cerrar un mes antes y bendito Aeorméxico que por ello sobrevende vuelos, para el colmo, a los que bajan es a los que compraron su boleto con mucho tiempo de anticipación… que no os preocupeís, llega mañana antes de la boda.
28 de Agosto ¿Habrá llegado el padre? Corre por los ramos de la novia, ve a pagar la tarjeta para tener más crédito disponible en EUA. Pasa por tu madre al salón de belleza. Corre a arreglarte… Listo las 11.30, vamos rumbo al altar… ¡las 12.00 se terminó el año!
Así, trepidante fue el primero de los dos años superpuestos, e hizo que el año ‘natural’ pasara volando, pero con ese fin de año empezaron a correr otros 6 meses, los 6 meses que faltarían para vivir juntos, porque sí, cosa que a muchos les sorprendía, nos casamos y viviríamos separados la mitad de un año, así que podemos decir que este año que termina es la superposición de dos años y un semestre.
El viaje de luna de miel ya lo platicamos, hoy estoy a menos de 2 meses de que Talia por fin llegue a vivir conmigo, tras haber acabado su especialidad y esperando que el habernos casado antes sirviera en nuestro maquiavélico plan laboral.
Ha sido difícil, pero al mismo tiempo partícularmente único, como pocos lo vivirían. Septiembre la mitad lo pasamos juntos gracias a la luna de miel y el ‘megapuente’ del Bicentenario de la Independencia y el último día del mes tuve una escapada fugaz a México, modificando la geografía y poniendo el D.F. entre Aguascalientes y Querétaro para festejar con mis primos Paloma y Toño su titulación.
Todos los fines de semana de ese mes y de Octubre nos vimos ya fuese porque yo iba a México o porque ella subió en alguna ocasión a Aguascalientes, coincidiendo ese fin de semana con mis papás. Este mes también fue marcado por la hospitalización de mi abuela, su fractura de cadera y el tener que aceptar que no hay marcha atrás, el Alzheimer hace que poco a poco dejemos de tenerla. Esto me ha unido más a mi familia, pero partícularmente a quien por primera vez en este post me refiero como mi esposa, en este mes demostró que en ella tenía a quien yo esperaba encontrar, mi apoyo, mi bastión, mi amiga y a la vez mi empuje.
Noviembre fue un mes más difícil, tal vez el más difícil del semestre, solo la ví el primer fin de semana, cuando bajé a México para verla por su cumpleaños a principios de mes, después ya no la volvería a ver en todo el mes, aun y cuando bajé al D.F. para ver a mi abuela, porque ella estaría en Cancún en un congreso, se cruzaron guardias, trabajos, compromisos que evitaron que nos pudieramos ver.
Diciembre, ese mes volví a bajar y nos vimos después de un mes de ausencia, luego regresaría por el cumpleaños de mi mamá y de ahí nos vendríamos juntos, empezaban sus vacaciones y con ello el período en el que más tiempo estaríamos juntos desde que nos casamos. Ella estaría conmigo una semana y media en Aguascalientes, tiempo que aprovechamos para terminar otros compromisos surgidos de la boda, como elegir algunas fotos que nos faltaban, recoger el certificado de matrimonio, etc. Luego ambos nos iríamos a la Ciudad de México para pasar nuestra 3a Navidad juntos, después ella comenzaba a trabajar pero continuaban nuestros días juntos gracias a mis vacaciones.
Así fue que recibimos juntos por segunda vez un año nuevo, este 2011, en el cual estamos seguros, tendremos grandes sorpresas, esperamos cumplir aún más metas, trazar nuevos proyectos, reencontrarnos con nuestros familiares y amigos y ¿por qué no? Hacer aún más amigos. Nos mudaremos de casa, empezaremos una vida totalmente diferente y nueva para ambos, exploraremos juntos un mundo desconocido y queremos compartirlo con ustedes, hacerlos pasajeros de este viaje.
Así que Feliz Año Nuevo para todos ustedes, con éxitos y metas cumplidas, la compañía de sus seres queridos, salud y por ende lleno de alegría.